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Nuestras respuestas a sus diez principales preguntas sobre las inmunizaciones

A lo largo de los años, y especialmente desde el desarrollo y lanzamiento de las vacunas COVID-19, hemos recibido numerosas preguntas sobre el tema de las inmunizaciones, su efectividad, efectos secundarios, componentes, etc. Comprendemos las dudas que sienten algunas personas y deseamos brindarles información y recursos que les ayuden a responder algunas de las preguntas más frecuentes acerca de las inmunizaciones.


¿Cómo funcionan las vacunas?

Pensemos en las vacunas como en un ejército. Las vacunas entrenan a nuestro sistema inmunológico para que produzca proteínas llamadas anticuerpos, que son responsables de combatir las enfermedades en nuestro cuerpo. Los anticuerpos son como soldados y están entrenados para combatir una enfermedad específica. Cuando recibimos una vacuna nuestro cuerpo queda expuesto a una versión debilitada o ya muerta de esa enfermedad. Esto ayuda a que nuestro sistema inmunológico pueda crear anticuerpos sin enfermarse. Es como en el ejército completar el entrenamiento básico antes de ser desplegado.


Una vez que el cuerpo procesa la vacuna y produce los anticuerpos, produce también células de memoria productoras de anticuerpos, las que permanecen vivas incluso después que se ha derrotado la enfermedad. Si el cuerpo vuelve a estar expuesto a la misma enfermedad, la respuesta de anticuerpos será más rápida y más eficaz que la primera vez, porque las células de memoria estarán listas para bombear anticuerpos en defensa. 1


Si usted se expone a una enfermedad antes de vacunarse, su cuerpo tendrá que crear anticuerpos y combatir la enfermedad simultáneamente, lo que ejercerá un esfuerzo inmenso sobre su sistema inmunológico.



Imagen: Cuando un nuevo patógeno o enfermedad entra en nuestro cuerpo, introduce un nuevo antígeno. Para cada nuevo antígeno nuestro cuerpo necesita producir un anticuerpo específico que pueda agarrarse al antígeno y derrotar al patógeno.


¿Por qué las vacunas no son 100% efectivas?

Las vacunas no siempre son 100% efectivas porque cada persona es diferente. El sistema inmune de cada persona responde de manera diferente a las vacunas, igual que respondemos de manera distinta a los medicamentos. Si bien la mayoría tiene una respuesta similar, no todos los medicamentos resultan efectivos para todas las personas. Aun así, las vacunas son una de las armas más efectivas que tenemos frente a las enfermedades. Funcionan entre un 85% y un 99% de los casos, reduciendo el riesgo de enfermedades graves (especialmente cuando se vacuna a un gran número de personas), y disminuyen las posibilidades de que una enfermedad se afiance.2 Aun cuando no sea 100% efectiva, si usted se expone a una enfermedad la vacuna ayuda a disminuir el impacto y los efectos secundarios de la misma.


Imagen: Si una vacuna tiene una eficacia del 80%: Eso no significa que la vacuna sólo funcionará el 80% de las veces. Lo que significa es que, en una población vacunada, un 80% menos de personas contraerán la enfermedad cuando entren en contacto con el virus.


¿Puedo enfermarme por una vacuna?

El riesgo de contraer una enfermedad por una vacuna es extremadamente pequeño. Las vacunas que se fabrican con versiones muertas de patógenos, o con solo una parte del patógeno, no pueden causar enfermedades. Cuando una persona recibe estas vacunas, es imposible que contraiga la enfermedad.3


Solamente las vacunas que se fabrican a partir de virus vivos debilitados (también llamados atenuados), como la vacuna contra la varicela y la vacuna contra sarampión-paperas-rubiola (MMR), pudieran hacer que un niño desarrollara una forma leve de la enfermedad, pero casi siempre eso es menos grave que si un niño se infectara con el virus que causa dicha enfermedad. Sin embargo, las personas que tienen el sistema inmunológico debilitado, como quienes reciben tratamiento contra el cáncer, deben hablar con su médico sobre qué vacunas son las mejores para sus necesidades específicas.2


Imagen: Una vacuna es un fragmento diminuto, debilitado y no peligroso del organismo e incluye partes del antígeno. Es suficiente para que nuestro cuerpo aprenda a producir el anticuerpo específico. De manera que si el cuerpo se encuentra después con el antígeno real, como parte del organismo real, ya esté preparado para derrotarlo.


¿Por qué se les ponen tantas vacunas a los bebés?

Los bebés recién nacidos son inmunes a muchas enfermedades porque tienen los anticuerpos que les trasmitió la madre. Sin embargo, esa inmunidad desaparece durante el primer año de vida. Si un niño pequeño no está vacunado y se expone a una enfermedad, es posible que su cuerpo no sea lo suficientemente fuerte para combatir dicha enfermedad. Antes de que existieran las vacunas muchos niños morían a causa de enfermedades tales como la tosferina, el sarampión y la poliomielitis, que hoy se pueden prevenir con las vacunas. Esos mismos virus siguen existiendo actualmente pero como los bebés están protegidos por las vacunas no vemos esas enfermedades con tanta frecuencia.4 Gracias a las vacunaciones algunas cepas han sido certificadas como erradicadas.


El esquema de vacunación recomendado para los dos primeros años de vida protege a los bebés y los niños brindándoles inmunidad a edades tempranas, antes de que entren en contacto con enfermedades peligrosas. Esas enfermedades pueden tener serias consecuencias e incluso poner en peligro la vida de los bebés y los niños pequeños.5


¿Por qué algunas vacunas requieren dosis de refuerzo?

Algunas vacunas no proporcionan toda la inmunidad posible con una primera dosis y entonces se requiere una segunda dosis o dosis de refuerzo. Ejemplo de esto son algunas de las vacunas contra COVID-19; los primeros estudios encontraron que tanto la vacuna de Pfizer como la Moderna provocaban una respuesta inmune relativamente débil tras una sola dosis. Sin embargo, la respuesta inmunológica tras una segunda dosis es significativamente más fuerte. En esencia, la primera vacuna inicia el proceso de producción de anticuerpos y la segunda dosis impulsa la producción a los niveles necesarios para combatir mejor la enfermedad.6 A veces se requieren dosis de refuerzo poco tiempo después de la dosis inicial, como en el caso de las dos dosis de Shingrix contra el herpes. Otras se requieren con menos frecuencia pero a lo largo de toda la vida, como ocurre con la vacuna contra el tétanos que se administra cada 10 años.


¿Las vacunas causan autismo?

No, las vacunas no provocan autismo. Desde que se publicó inicialmente esta afirmación en 1998 se han completado numerosos estudios y no se ha descubierto tal vínculo entre las vacunas y el autismo. De hecho, el estudio que sugería una posible relación entre el autismo y la vacuna MMR fue retractado en 2004 y el doctor que lo había publicado perdió su licencia médica. Incluso antes de que fuera desacreditado y declarado fraudulento, el estudio fue rechazado por todas las principales organizaciones de salud, incluida la Academia Americana de Pediatría (AAP), los Institutos Nacionales de Salud (NIH), los Centros para Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).2


¿Están las vacunas relacionadas con problemas de salud a largo plazo?

La seguridad inicial de una vacuna se prueba repetidamente mediante ensayos clínicos antes de obtener la licencia de uso y se reevalúa continuamente a lo largo de los años a medida que se administran millones de dosis. Incluso las vacunas contra COVID-19 se sometieron a pruebas y ensayos clínicos antes de su lanzamiento y otras vacunas contra coronavirus han sido estudiadas durante más de 50 años. Basados en cómo funcionan las vacunas, no existe razón biológica plausible para creer que las vacunas causarían ningún efecto grave a largo plazo. Con base en más de 50 años de experiencia con vacunas, la probabilidad de que una vacuna cause problemas inesperados a largo plazo es extremadamente baja. 7


¿Los componentes de las vacunas son dañinos para los humanos?

En la lista de ingredientes de una vacuna pueden aparecer muchos elementos, pero es importante observar las cantidades de esos elementos. Las diferentes vacunas contienen diferentes ingredientes, pero ninguna contiene suficiente cantidad de ningún “componente dañino” que pueda causar efectos negativos a la salud. En algunas vacunas se usa aluminio para mejorar la respuesta inmunológica; sin embargo, los bebés reciben más aluminio a través de la leche materna o de la fórmula que a través de las vacunas. El formaldehido se emplea para desintoxicar ciertos virus; normalmente los humanos tienen niveles más altos de formaldehido en el torrente sanguíneo que el que hay en las vacunas. El Timerosal, un preservador con base de mercurio, se usa en algunas vacunas contra la influenza para prevenir la contaminación, pero este componente se elimina al final del proceso de fabricación. Cualquier cantidad restante es tan pequeña que no es posible que tenga ningún efecto.8


¿El ARNm cambia su ADN?

No, el ARNm no cambia su ADN. Si bien las vacunas ARN mensajero (ARNm) son nuevas, los científicos han estado estudiando la tecnología del ARNm durante muchos años. A diferencia de las vacunas tradicionales que usan un virus muerto o debilitado, el ARNm simplemente le enseña al cuerpo cómo producir una proteína que desencadena una respuesta inmune. El ARNm nunca ingresa al núcleo de la célula, que es donde se guarda el ADN, y nuestros cuerpos descomponen y eliminan el ARNm una vez que ha producido la proteína. Muchos científicos predicen que se crearán más vacunas utilizando tecnología de ARNm en el futuro.9


¿Qué significa eficacia y efectividad de una vacuna?


La Organización Mundial de la Salud define la eficacia de una vacuna de la siguiente manera:


“La eficacia de una vacuna se mide en un ensayo clínico controlado y se basa en cuantas personas vacunadas desarrollan el ‘resultado de interés’ (generalmente la enfermedad) en comparación con la cantidad de personas que recibieron el placebo (vacuna ficticia) y desarrollaron el mismo resultado. Una vez que concluye el estudio se compara el número de personas enfermas en cada grupo (los que recibieron la vacuna real y los que recibieron el placebo), para calcular el riesgo relativo de contraer la enfermedad dependiendo de si recibieron la vacuna o no. Así se calcula la eficacia, una medida de cuánto redujo la vacuna el riesgo de enfermarse. Una vacuna tiene una eficacia alta si se enfermaron muchas menos personas del grupo que recibió la vacuna que del grupo que recibió el placebo.” 10

A su vez, la efectividad de una vacuna se define como:

La efectividad es una medida de qué tan bien funciona una vacuna en el mundo real. En los ensayos clínicos se incluye a un variado grupo de personas de ambos sexos, amplio rango de edades, diferentes etnias y sujetos con afecciones médicas conocidas, pero aun así no es una representación perfecta de toda la población. La eficacia observada en los ensayos clínicos se aplica a resultados específicos en un ensayo clínico. La efectividad se calcula observando qué tan bien funcionan las vacunas para proteger a las comunidades en su conjunto. La efectividad en el mundo real puede resultar diferente a la eficacia medida en un ensayo, porque no podemos predecir exactamente cuán efectiva será la vacunación para una población mucho más grande y variable que se vacuna en condiciones de la vida real.”10

En resumen, la eficacia es qué tan bien se desempeña la vacuna en los ensayos, donde todo lo demás se controla tanto como sea posible y se monitorea de cerca. La efectividad es su rendimiento en el mundo real con muchas más personas y muchas más variables.



Imagen: La eficacia de una vacuna se refiere a cómo funciona la vacuna en condiciones ideales de ensayos clínicos controlados. La efectividad de una vacuna se refiere a cómo funciona la vacuna en poblaciones más amplias.

Le recomendamos encarecidamente que usted hable con nuestro equipo o con su proveedor de atención médica sobre cualquier otra pregunta o preocupación que usted tenga con respecto a las vacunas. La mejor manera de proteger a nuestra comunidad es vacunándose contra las enfermedades, especialmente teniendo en cuenta que a veces los más vulnerables no son elegibles para recibir determinadas inmunizaciones.


Fuentes

¹ https://www.who.int/news-room/feature-stories/detail/how-do-vaccines-work

² https://kidshealth.org/en/parents/fact-myth-immunizations.html

³ https://www.historyofvaccines.org/content/articles/top-20-questions-about-vaccination

https://www.cdc.gov/vaccines/vac-gen/howvpd.htm

https://www.cdc.gov/vaccines/parents/FAQs.html

https://www.healthline.com/health/why-two-doses-of-covid-vaccine#why-two-doses

https://www.cdc.gov/vaccines/parents/tools/parents-guide/parents-guide-part4.html

https://www.healthychildren.org/English/safety-prevention/immunizations/Pages/Vaccine-Ingredients-Frequently-Asked-Questions.aspx

https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/vaccines/different-vaccines/mrna.html

¹⁰https://www.who.int/news-room/feature-stories/detail/vaccine-efficacy-effectiveness-and-protection

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