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Seis Preguntas y Respuestas sobre las Vacunas

Ahora más que nunca las vacunas están en las noticias, con el COVID-19 dirigiendo la atención hacia la importancia de las inmunizaciones para prevenir la propagación de enfermedades. Pero también en los últimos años ha habido más resistencia a vacunarse que en el pasado. Entre la pandemia de COVID-19, que interrumpió los esquemas normales de vacunación, y el creciente miedo y la desinformación en torno a muchas, o a casi todas, las vacunas, la sociedad ha dado un paso hacia adelante en la innovación… y dos pasos hacia atrás en la inoculación en las comunidades. Tomemos un momento para analizar las seis preguntas más frecuentes sobre las vacunas.


woman getting vaccination in arm

¿Cómo funcionan las vacunas?

Imagine que una enfermedad prevenible con vacunas es un examen de matemáticas que su cuerpo debe realizar en un tiempo determinado, y que su sistema inmunológico son las herramientas, como un lápiz y una calculadora, que su cuerpo tiene para resolver dicho examen. Si el examen es sobre un concepto completamente nuevo y usted no estudió nada sobre eso… tal vez logre aprobar, pero sería bastante difícil. Si además su sistema inmunológico no está fuerte o si usted tiene otras enfermedades que se interponen (volviendo a la analogía, usted no tiene calculadora y su lápiz no tiene goma de borrar), entonces aprobar seria aún más difícil.


Ahora imagine que la vacuna es su tarea. La tarea le muestra más que sólo la respuesta al problema – le muestra cómo resolver el problema. La tarea es una versión más simple que el examen para que usted pueda comprender los conceptos básicos antes de pasar a un trabajo más avanzado y le ayuda a ganar confianza para resolver el problema más difícil rápidamente cuando sea necesario.


Hacer la tarea preparatoria no garantiza que usted aprobará el examen, pero si le da muchas más posibilidades de aprobar con excelente calificación, especialmente ante la desventaja de no contar con calculadora. Incluso si usted no saca una nota excelente podría obtener una calificación de aprobado.


De manera similar, una vacuna no garantiza que usted no se enfermará al exponerse a la enfermedad, pero sí mejora sus posibilidades de recuperación. La vacuna puede ayudar a que los síntomas de la enfermedad sean más leves y los resultados menos graves. Al enseñarle a su cuerpo a reconocer y producir anticuerpos en respuesta a la vacuna, una versión menos amenazadora de la enfermedad, su sistema inmunológico se está configurando para que pueda combatirla por completo si fuera necesario.


¿Quiénes deben vacunarse?

En general, cualquier persona que pueda vacunarse debe vacunarse. Hay algunas vacunas que no se recomiendan en determinadas situaciones o grupos de edad. Por ejemplo, la vacuna contra la culebrilla no se recomienda para adultos sanos menores de 50 años y la vacuna contra la viruela no debe administrarse a las embarazadas. Por otro lado, hay algunas vacunas que se recomiendan durante el embarazo, como la vacuna contra la gripe y la Tdap (tétanos, difteria, tosferina), ya que los anticuerpos de la madre se transmitirán al recién nacido. Esto protege a los bebés frente a las enfermedades cuando aún son demasiado pequeños para recibir ellos mismos las vacunas.


Al vacunarse usted está protegiendo a las personas que no pueden vacunarse. Además de no cumplir con los requisitos de edad o condición, hay diversos factores que pueden impedir que una persona reciba la vacuna, como una alergia a algún ingrediente, o poseer un sistema inmunológico debilitado que no pueda combatir ni las reacciones menores mientras el cuerpo aprende a reconocer la infección y a formar anticuerpos


¿Por qué debo vacunarme?

¿Está cansado de lidiar con la propagación de la rubéola? ¿Preocupado por los efectos paralizantes de la polio? ¿Perdiendo demasiados días de trabajo debido a un brote de difteria? A todo esto, la respuesta es generalmente no, gracias a las vacunas. Hay muchas enfermedades contagiosas, agotadoras e incluso mortales que han sido prácticamente erradicadas en muchas partes del mundo mediante las vacunas.


Pero a medida que las vacunas se han vuelto más incomprendidas en los últimos años, hemos visto un aumento en los casos de enfermedades que anteriormente estaban cerca de la erradicación. Con la llegada de la pandemia de COVID-19, muchas personas se retrasaron en sus controles de salud regulares; esto hizo que los calendarios de vacunación de muchas personas se retrasaran.


Mientras más personas dejan de vacunarse, menos protegidos estamos de la enfermedad como sociedad. Se han erradicado muy pocas enfermedades, esto significa que si no se implementa la protección estas pueden reaparecer. Las vacunas no son 100 por ciento efectivas, pero aun así pueden disminuir el impacto de la enfermedad.


Además, las veces que la vacuna funciona completamente ayuda a detener la propagación de la enfermedad a otras personas que tal vez no puedan vacunarse o no puedan combatir la infección con o sin la vacuna.


¿Qué vacunas debo ponerme?

Existen muchas vacunas, y puede resultar difícil hacer un seguimiento de cuál debe administrarse y cuándo, y eso es antes de tener en cuenta los nuevos desarrollos para mejorar la protección o abordar nuevas enfermedades (como COVID-19). Ahí es donde entra en juego un calendario de vacunación.


El cronograma de vacunación es especialmente lleno para los niños. El primer esquema de vacunación se estableció oficialmente en 1995, pero las bases para las recomendaciones comenzaron desde mediados del siglo XIX, cuando las escuelas públicas de Massachusetts exigieron la vacunación contra la viruela. Actualmente se recomiendan 11 vacunas diferentes para los bebés de 0 a 15 meses; algunas de estas vacunas requieren múltiples dosis durante varios meses o incluso años.


A medida que los niños se convierten en adolescentes, se hacen menos citas para chequeos generales de salud y entonces es más fácil que se atrasen en las vacunas. Si bien es difícil no enterarse de un recordatorio de la vacuna contra la gripe, es más fácil pasar por alto otras inmunizaciones. Algunas de estas son refuerzos de las que recibió cuando era un niño pequeño, como la vacuna Tdap; mientras que otras, como la vacuna contra la meningitis y la vacuna contra el virus del papiloma humano, se recomiendan para comenzar en los primeros años de la adolescencia. Sin la vacunación, contraer estas infecciones bacterianas y virales puede tener graves consecuencias, incluidas, entre otras, daño cerebral, pérdida de extremidades, cáncer y muerte.


Después de los 18 años no hay un esquema establecido recomendado, pero eso no quiere decir que los adultos ya no necesiten vacunas. Es importante continuar recibiendo la vacuna anual contra la gripe y los refuerzos contra el tétanos en el intervalo recomendado, al igual que mantenerse al día con las nuevas vacunas que van saliendo.


Hay algunas vacunas que se recomiendan específicamente para los adultos. La vacuna contra la culebrilla se recomienda para los mayores de 50 años; la vacuna antineumocócica se recomienda para los mayores de 65 años. En ambos casos también hay varias condiciones de salud que llevarían a una persona más joven a recibir la vacuna.


Tenga en cuenta que todas estas vacunas son para la prevención de enfermedades dentro de los Estados Unidos. Si usted va a viajar hay vacunas adicionales que se recomiendan si no son requeridas. Algunos países exigen que los viajeros se vacunen contra la fiebre amarilla antes de ingresar a sus fronteras; otras vacunas, incluidas las vacunas contra la fiebre tifoidea y la rabia, solo son recomendadas por los CDC o el país.


¿Cuándo debo vacunarme?

La mayoría de las vacunas están disponibles durante todo el año, lo que significa que las personas pueden obtener la protección que desean cuando quieran. Por su parte, la vacuna contra la gripe solo está disponible una parte del año y se recomienda para un periodo de tiempo aún más breve. Aunque muchas organizaciones comienzan a ofrecer la vacuna contra la influenza a partir de agosto, esperar hasta finales de septiembre o incluso finales de octubre para recibir la vacuna, puede brindar a una persona más protección cuando el virus circula con mayor frecuencia en América del Norte.


Fuera del programa regular de refuerzo de la vacuna Tdap, esta vacuna se recomienda en otra etapa... la etapa de la nueva vida. Las futuras madres deben recibir la vacuna para transmitir los anticuerpos que combaten la tosferina; otros adultos que prevén estar cerca de bebés también deben vacunarse.


En el caso de las vacunas para viajes, es importante el factor tiempo. Para permitir que las vacunas tengan las mejores posibilidades de prevenir la enfermedad, debe darse un par de semanas entre la inoculación y el viaje. En comparación con las vacunas contra la gripe, el herpes zóster y la Tdap, que son más comunes, es posible que las vacunas para viajes no estén tan fácilmente disponibles, por lo que es imprescindible una planificarse con antelación.


¿Dónde puedo vacunarme?

Las vacunas más comunes, como las vacunas contra la gripe estacional, el herpes zóster o culebrilla, la neumonía y la vacuna Tdap, están disponibles en la mayoría de los lugares. Es posible que otras no estén disponibles sin cita previa, pero muchos lugares pueden solicitarlo en un plazo bastante corto (a veces incluso al día siguiente).


Nosotros ofrecemos vacunas para protegerlo de: influenza, culebrilla, COVID-19, TDAP, meningitis, hepatitis A/B y neumonía. No se necesita cita, para obtener información sobre la disponibilidad de vacunas, ¡llámenos!


Fuentes:

https://www.cdc.gov/vaccines/pregnancy/vacc-safety.html

https://www.cdc.gov/vaccines/schedules/hcp/imz/child-adolescent.html

https://historyofvaccines.org/getting-vaccinated

https://wwwnc.cdc.gov/travel/page/travel-vaccines


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